Las empresas, las universidades, las organizaciones en general, deberán cambiar cómo funcionan si quieren sacar el máximo provecho del talento de las mujeres; deben entender que hay otros modelos de carrera profesional posibles, alternativos al actual, que ha sido construido exclusivamente a partir de la visión masculina de la cuestión.
Así terminaba uno de los
updates’08 de Alfons Cornella. He necesitado releer mis notas de la sesión porque me he encontrado reflexionando sobre las políticas de promoción y de igualdad en las organizaciones e instintivamente he vuelto a caer en las trampas del liderazgo femenino y de la gestión del compromiso.
¿Son realmente posibles las carreras directivas femeninas? ¿A qué precio?
A la hora de valorar el compromiso, no todos hablamos el mismo lenguaje. ¿Qué queremos decir, cuando hablamos de compromiso? ¿Hablamos de motivación y dedicación en términos de horas y presencia en un despacho? ¿hablamos de logro de objetivos y resultados? ¿Es posible lo segundo sin lo primero?
Siendo realistas creo que el compromiso es ambas cosas, ya que es muy difícil conseguir logros sin esfuerzo y el esfuerzo quiere decir dedicación y horas de trabajo efectivo, no como un muerto viviente en un despacho. Es ahí donde empiezan a tener sentido las medidas de flexibilidad, conciliación y capacidad de gestión del tiempo.
A pesar de encontrarnos en una situación de crisis, con enormes tasas de desempleo la escasez de talento es y seguirá siendo una realidad. Alguien comentaba, quizás también fue Alfons, que en el 2030 faltarán 2.0 millones de trabajadores. No perdamos la perspectiva! Merece la pena echar un vistazo al mercado femenino y atender los problemas de conciliación, aunque eso sí desde una óptica realista, desde la realidad de unas organizaciones con más y más presión por conseguir sus resultados.
Conciliar se hace sencillo cuando se olvidan los galones, las luchas de poder, la meritocracia, el apuntarse medallas por miedo a…Cuando una mujer directiva habla de conciliar, no se refiere a acortar la jornada de trabajo, cualquier profesional, es consciente que poner en marcha un proyecto exige, dedicación, horas y a veces grandes sacrificios personales.
El liderazgo femenino apuesta por la conciliación, por la orientación a resultados, por la correcta gestión del tiempo no creo que responda tanto a una falta de igualdad sino a una necesidad que no tiene género ya que es por igual de hombres y de mujeres y es la necesidad de encontrar un equilibrio entre las diferentes facetas de nuestra vida.
La conciliación no es al final una cuestión de igualdad, la flexibilidad no es una cuestión femenina. Cualquier medida que apoya el equilibrio entre la vida personal y profesional es una medida buena para las personas y como decía también Alfons es una cuestión de economía, una cuestión de talento.